Escribiendo un cuento

Comparte tu Historia

Concurso de microrrelatos para mayores

¿Cómo Participar?

Fácil. Escribe tu cuento, y envíalo por WhatsApp. ¡Nada más!

Envía tu cuento a:

644 22 93 17

Bases del Concurso

Requisitos

  • Mayores de 65 años
  • Temática libre
  • Máximo 350 caracteres (texto)
  • Envío exclusivo por WhatsApp

Datos a Incluir

En tu mensaje de WhatsApp, incluye:

  • 1. Tu nombre completo
  • 2. Tu edad
  • 3. Título del relato
  • 4. El relato

Galería de Relatos

Cuento 1

Por: Autor 1

La niña caminaba con sus botitas llenas de preguntas. Cada esquina le parecía una sospecha; cada silencio, una amenaza. Sentía que el mundo avanzaba demasiado rápido y que ella siempre llegaba tarde a entenderlo.
Su abuela la esperaba sentada, como si supiera exactamente cuándo iba a perderse. No levantó la voz ni dio órdenes. Solo le hizo un gesto para que se sentara a su lado.
—Cuando no sepas a dónde ir —dijo—, mira despacio.
La abuela le habló de los días torcidos, de las dudas que no se resuelven corriendo, y de cómo el miedo se vuelve pequeño cuando se nombra. No prometió caminos rectos, pero sí una brújula: la calma, la paciencia y la confianza en una misma.
La niña respiró hondo. No tenía todas las respuestas, pero ya no estaba perdida. Había aprendido dónde estaba su norte.

Cuento 2

Por: Autor 2

Mateo arrojó su mochila al suelo. -¡Odio compartir! ¡Todo es mío!-
Su abuelo, ordenando recuerdos junto a la ventana, no alzó la vista.
-Ven, ayúdame a pegar éstas fotos.-
-¡No me rayes!Estoy ocupado.- gruñó Mateo.
El abuelo sonrió. -¿Ocupado siendo infeliz? Curioso oficio.-
Mateo parpadeó, confundido.
-Cuando era niño,- continuó el abuelo, -había un manzano en mi pueblo. Un niño anunció que era suyo, espantaba a todos. El árbol dio frutos, pero él no podía comerlos todos, y terminaron pudriéndose.
-¿Y qué pasó?-
-El niño creció solo. El árbol murió. Nadie recordó sus manzanas, solo su egoísmo.-
Mateo miró sus juguetes, que no había tocado desde hace días.
-Abuelo... ¿crees que todavía puedo cambiar?-
El abuelo le tendió la mano. -Un árbol que comparte su sombra nunca está solo, chavalín. Y tú acabas de dar el primer paso.
Mateo, por primera vez en mucho tiempo, sonrió de verdad.

Cuento 3

Por: Autor 3

El patio era un rincón hostil para Hugo. Tres chicos lo tenían acorralado contra el muro, burlándose de él. «¡Gordo seboso, que asco das!», gritaban, mientras tiraban su mochila al barro.
De pronto, una figura menuda, pero firme, se interpuso. Era la abuela de Hugo. No gritó, ni amenazó; simplemente se sentó en el banco frente a ellos y suspiró profundamente.
—¿Sabeis? —dijo con voz suave—, el miedo es un peso muy grande para llevarlo en la mochila a vuestra edad.
Los chicos se detuvieron, desconcertados. Ella continuó:
—Cuando usas la fuerza para apagar la luz de alguien, su propia luz se vuelve un poco más gris. Hoy os sentís valientes y poderosos, pero mañana, cuando necesiteis un amigo de verdad, os daréis cuenta de que solo habeis levantado muros. La valentía no es ganar una pelea, es ser quien tiende la mano.
El silencio pudo más que los insultos. Los chicos miraron al suelo, viendo por primera vez a Hugo no como un objetivo, sino como un igual. Uno de ellos, avergonzado, recogió la mochila del barro y se la dió.
—Perdona, Hugo —susurró. La abuela sonrió. Sabía que el cambio no es magia, sino una semilla que acaba de plantar.

tu relato podria estar aqui.¡Envíalo ahora!

¿List@ para Compartir tu Historia?

Abre WhatsApp, guarda nuestro número y envía tu relato. Es así de fácil.

Envía tu relato a:

644 22 93 17

Plazo de envío: 15 Julio 2026 - 17 Septiembre 2026