Relato 20 de 30
El paseo - Juan Antonio Ortega Ruiz
Las sombras de la habitación van desapareciendo lentamente y un nuevo día se intuye a través de las gruesas cortinas de la habitación del Hotel. Son las 7:15 de la mañana del quinto día de Septiembre. El cuerpo comienza a desperezarse, un bonito día nos espera.
Durante el centenar de metros que nos separan de la playa, el corazón y la mente comienzan como cada día a intercambiarse señales hasta unirse en una simbiosis de sensaciones. El Sol, incomodo, intenta superar la tenue barrera de nubes que se intercalan paralelas a la línea que el mar dibuja en el horizonte.
Alcanzamos la arena, el agua acaricia nuestros pies y nuestros cuerpo responden con un ligero cosquilleo. Estamos solos frente al poder de la Naturaleza. La pregunta de cada día escapa de los labios de uno de los dos: “Derecha o izquierda”. La respuesta es la misma de siempre: “Por donde tú quieras”.
Cogidos de la mano el paseo transcurre lentamente. A nuestra izquierda, las pequeñas olas se nos acercan temerosas dejando pequeñas estelas blanquecinas, a nuestra derecha, las sombras de nuestros cuerpos coquetean con las ondulaciones de la arena, al fondo la pequeña barrera de piedras que separa la playa del puerto pesquero parece iluminada con tal intensidad que da la sensación de tener pequeñas oscilaciones.
Como si no quisiéramos romper la magia del momento apenas intercambiamos palabras, sin embargo, nuestros pensamientos fluyen sin llamarlos y contribuyen a acompañarnos durante el pequeño paseo por la playa.
Unos minutos más tarde apenas estamos a unos metros de la barrera de piedras. Dejamos nuestras chanclas, toallas y gafas de sol sobre la arena. Como cada día, el mar nos espera para abrazarnos en el primer baño de la mañana, mientras, en el horizonte se divisan pequeños barquichuelos regresando a puerto después de una dura noche de trabajo.
Estamos solos en el agua. En un par de horas la algarabía de los niños se escuchará sobre la hilera de sombrillas multicolores. Nos miramos y sin palabras nos decimos: ”Disfrutemos este momento mágico”.