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Hojas manuscritas, un lápiz y una taza de café sobre una mesa
Concurso de Microrrelatos Coslada 2026
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Relato 15 de 30

Game Over - Paloma Sampedro Canet

Sobre la hierba, tumbado boca arriba, veo cómo las nubes cruzan por delante de mis ojos. Curiosas, se detienen un rato, me observan incrédulas, cuchichean y siguen su camino. No siento nada de la cintura hacia abajo. Debió entrar por el estómago e impactar en la columna. Escucho pasos sobre la hierba: se acercan a mí. Una mancha negra cubre mi trozo de cielo. —No te muevas, chaval, ya viene una ambulancia de camino. Tarde o temprano tenía que pasar: llevábamos mucho tiempo tras vuestra pista. Cierro los ojos. Sobre la pantalla negra se proyecta aquel primer día. Madrugamos mucho; era de noche. Los vecinos creían que mi padre trabajaba en los mercadillos y utilizaba a sus hijos como mano de obra barata. —¡Pero hombre, por Dios! ¡Cómo saca a los chicos, con esta helada! Él agachó la cabeza y respondió. —Así aprendí yo, así aprenderán ellos. —¿A dónde vamos? —pregunté. —Papá te enseñará un juego nuevo. Con nuestra vieja furgoneta llegamos hasta un barrio, muy alejado del nuestro. Entramos en una tienda llena de gente y, sin mediar palabra, me dio dos puñetazos en la cara. La gente se empezó a arremolinar y a enfrentarse con mi padre. —¡Es mi hijo y a callar! Mientras tanto, aprovechando el revuelo, entre lágrimas pude ver a mis hermanos arramplar con todo lo que podían pillar: los dos mayores fueron derechos a la caja registradora. En no más de cinco minutos salimos corriendo. Claro que aprendí. Las veces siguientes, antes de que descargara su puño, rompía a chillar como si estuvieran degollando a un conejo. Con el tiempo fui aguzando el ingenio y con mis luminosas ideas el negocio prosperó. En asaltar chalets estábamos ahora. Oigo a mi padre gritar. —¿No me lo habréis matado? ¡Para uno que me salió listo! !Cabrones! ¡Haced algo! Abro los ojos. El guardia se ha retirado. Una nube se detiene más de la cuenta; desciende y tapa mi cara. Por mi garganta trepa un metálico sabor a sangre.—Papá… Estoy cansado, ya no jugaré más.